Suenan vientos de tormenta

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El día amanecía gris, triste. Eran las 7 de la mañana y el maldito despertador a su trabajo. El de mi compañero de habitación también, el cual por cierto, llegó después del fútbol cuando yo estaba ya vislumbrando a Morfeo. Pero se encendieron las luces y aparecía Sergey Lebid por el pasillo con sus 9 entorchados europeos de Campo a través.| Eso hizo que Morfeo se alejara para luego volver de manera irremediable. Pero vamos, a lo que iba. 7 am y ya en planta. Bajamos a desayunar y tiro de los clásicos cereales con leche, tostadas y café. Nada del otro mundo que hay que competir. Salimos a la calle y hace un fresquito considerable, al menos para mí ya que para Lebid.., y decidimos que el paseíto había llegado a su fin. De ahí a las 9 de la mañana no hay mucho que hacer salvo preparar la bolsa y ducharme con agua fresquita. Al bajar al hall ya se vive lo que es ésta competición. Todo caras conocidas. Los mejores. Salvo Haile. Él no está. A las 9.40, con 50′ de margen, me decido a calentar. Me duele todo, sobretodo el gemelo derecho. Poco a poco voy entonándome aunque las sensaciones no son tan buenas como me gustarían (ya decía yo que no hay que hacerles caso) ya que ha sido quitarme las mallas largas, ponerme las Adidas Adios y notar que todo empezaba a cuadrar. Después de la presentación de los cuatro cracks (Haile, Makau, Kebede y Abshero) se da la salida. Parece que no van muy rápido… El 1er km es en bajada y enseguida aprecio que vamos a toda leche. Los africanos casi en fila, Lebid cerrando el grupo y yo a dos metros…¡¡2’42!!¡Madre mía lo que me espera! Aquí tengo dos opciones: o mirar para atrás y relajarme algo, o no. Escojo la segunda y pienso: “Venga 1km más a ver qué pasa”. Lo que pasa es que haciendo 2’47 sigo descolgado 5m de Lebid que va con un africano. Pues venga, seguimos pa’lante a ver qué pasa. Toda esta zona son subes y baja bastante suaves y eso hace, haciendo 2’51 (8’20 el paso del 3erkm) que coja a mis futuros compañeros de viaje. A partir de aquí hemos ido dando algunos relevos un atleta africano, un japonés y yo. Lebid siempre a la estela de alguno de nosotros. Paso el 5k en 14’09 y pego un buen arreó al que no puede responder el atleta keniano (2’52). El japonés me da el relevo y tira con fuerza en el km más duro 2’58. Y justo al pasar por el km.7 le doy el relevo. Decido tirar con fuerza hasta la meta y que sea lo que mis piernas quieran. 2’51 el 8km y miro para atrás y sólo me sigue Lebid…mal compañero de viaje para un sprint final. Empiezo a vigilarlo…2’55 el 9o km con ligera subida y decido atacar de lejos. Un cambio suave, sostenido. La organización tiene marcados los últimos 800-400-200… Sigo acelerando cada vez más. A falta de 400 lo llevo enganchadísimo. Cambio fuerte a falta de 230m a sabiendas que la carrera acaba en subida. Y Lebid me pasa cómo un rayo. Me saca 1-2m distancia insalvable. Pero…¿Qué pasa? Mira para atrás, su zancada cambia…pues yo apreto los dientes, cierro los ojos y…¡¡a muerte!! Le recupero esos metrillos y le saco la ventaja para medio levantar los brazos….¡¡¡28’35!!! ¡¡¡Qué subidón!!! ¡Ganando a Lebid! La verdad es que me ha sorprendido gratamente mi rendimiento. Llegaba cansado de entrenar y no sabía cómo iba a responder. Al final, todo ha salido bien y a pesar de que estoy reventado, os escribo esto mientras me tomo una Guiness y espero al avión con una sonrisa en la boca ya que, de momento, el horizonte se ve azul clarito.

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SalvaPou
Atleta. Corredor de fons. Maratonià. Fotògraf. Editor de la web d'atletisme www.atletisme.cat.

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